RUBÉN DARÍO – AUTOBIOGRAFÍA
(1867 – 1916)
Hablemos
de ese muerto;
evoquemos
al homérida sublime,
hermano
de Virgilio y de Terencio;
al
de la lira de oro, ornada de crisantemos.
Vargas Vila
“La primera vez que llegué a casa del gran hombre
iba con la emoción que Heine sintió al llegar a la casa de Goethe. Cierto que
la figura de Castelar tenía, sobre todo para nosotros los hispanoamericanos, proporciones
gigantescas, y yo creía, al visitarle, entrar en la morada de un semidiós. El orador
ilustre me recibió muy sencilla y afablemente en su casa de la calle Serrano”. Rubén
Darío – Autobiografía, p 96
“Vargas Vila,
el célebre pensador, novelista y panfletista político, que para mí no es sino, juntándolo
todo, un único e inconfundible poeta, quizás contra su propia voluntad y
autoconocimiento. Vargas Vila, que ha pasado muchos años en Italia, país que
ama sobre todos, se encontró conmigo en Roma. Fuimos íntimos en seguida, después
de una mutua presentación”. Rubén Darío – Autobiografía, p
184
Vargas
Vila, señor de reyes y leones,
Callado
y solitario, recorre las ciudades,
Y
ninguno alimenta rebaños de ilusiones
Como
este luminoso pastor de tempestades.
Rubén Darío
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