Es una recopilación de la obra aforística del genial escritor colombiano fallecido en Barcelona en el año de 1933
Mostrando entradas con la etiqueta el panfletario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el panfletario. Mostrar todas las entradas
sábado, 24 de noviembre de 2018
jueves, 5 de enero de 2017
José María Vargas Vila: el Panfletario
J. J. GARCÍA
José María Vargas Vila
El
panfletario irreverente, ateo, anticlerical, ocupó sitio muy importante durante
veinticinco años en España y América Latina. Ese hombre de raro talento era
iracundo y soberbio. Fue un esteta petulante que escribió con lenguaje de
suprema belleza formal, con dotes de verdadero virtuoso. Su talento de artista
literario fue interferido por las pasiones políticas.
Vargas
Vila tuvo dimensiones de combatiente de estatura continental. En 1903 regresó a
Nueva York y allí fundó la revista Némesis.
Perteneció
políticamente a la generación radical que hizo de la lucha de las ideas y del
periodismo su arma principal. Sus trabajos literarios y políticos alcanzaron
una popularidad nunca antes lograda por nadie en el continente. Era censurado
por los gobiernos y la iglesia, leído clandestinamente por artesanos y
estudiantes, manteniendo viva la llama de la rebeldía popular.
El autor
da su definición de imperialismo así: “La
llamada teoría imperialista, no es otra cosa que la doctrina del pillaje, del
robo y la conquista”.
Para
muchos, Vargas Vila fue un maestro del idioma, del arte y de la libertad. De su
espíritu y de sus pasiones, hizo un culto público reiterado.
Apasionado
y torrencial escritor, fue un Best-Seller
que se le leyó en todo el ámbito del idioma. Tuvo éxito excesivo, pero un
silencio funeral ha caído sobre su obra.
Publicó varias
novelas eróticas que hoy resultarían ingenuas, pero que en su tiempo, fueron
piedras de escándalo que motivaron la excomunión del autor y de sus lectores.
En Política fue reconocido como la
expresión del sentimiento anti-yanqui de muchos países, orientando las
frustraciones de un pueblo agobiado por la miseria y las dictaduras. Campesinos,
estudiantes, intelectuales, encontraron en los discursos de Vargas Vila su
propio modo de sentir.
Sus
panfletos surtían un efecto inmediato en la difusión de sus ideas. Su prestigio
corría de boca en boca aun entre quienes no lo conocían.
El
escritor vehemente y volcánico en perpetuo trance de ira o de autoadoración, fue
la lectura favorita de todas las generaciones en el momento de su ingreso en la
literatura y en la política. Él no debe ser juzgado a través de sus detractores
o admiradores, es más honrado juzgarlo en su misma obra, que todo el mundo
puede consultar. Parte de esa obra, notoriamente amanerada, muestra con
frecuencia destellos geniales, frases originales y felices con alardes de
insensibilidad o de brutalidad. Cuando lo quería, tenía uno de los léxicos
castellanos más ricos y de mejor ley.
Su
carácter erguido nunca capituló.
Se mostró
radical hasta parecer un anarquista.
El poeta José
Asunción Silva, fue uno de sus amigos. Sus contemporáneos, no les perdonaron la
superioridad que tenían sobre ellos.
Vargas Vila,
el escritor profano y librepensador, describió en sus novelas toda clase de
liviandades de hombres y mujeres, víctimas de vicios y pasiones atroces. En
cambio él llevaba una existencia de anacoreta y era muy equilibrado y sobrio en
su intimidad.
Vargas
Vila debe leerse sin prejuicios morales o estéticos. La historia de la
literatura colombiana quedaría incompleta ignorando su obra. Muchos fueron
mejores escritores que él, pero muy pocos tenían la fuerza, el temple y el
carácter suyos.
Pese a sus
impugnadores, la memoria de Vargas Vila es respetable pues fue un ejemplo de
honestidad y constancia.
Fuente: Política y literatura de ayer y hoy. J. J. García
PRINCIPALES
OBRAS
Los divinos y los humanos
Ante los bárbaros
Ibis
El alma de los lirios (Lirio
blanco/Lirio rojo/Lirio negro)
Las adolescencias (El
camino del triunfo/La conquista de Bizancio)
La república romana
Pretéritas
La demencia de Job
La novena sinfonía
Huerto agnóstico
El ritmo de la vida
Polen lírico
El canto de las sirenas en los mares de la historia
Mi viaje a la Argentina
En las cimas
Algunos fragmentos:
“Leopardi, no escribía en
presencia de Dios, ni para ser leído por los hombres, porque sus notas, no
estaban destinadas a la divinidad ni a la publicidad; él, no desnudaba su alma
ante los otros, como no habría desnudado su pobre cuerpo deforme, del cual sentía
vergüenza”.
“En una vida
tan estéril
Como la suya,
La fuente de
los recuerdos no murmura,
Y esa canción hace
falta
A ese jardín en
duelo”.
”Sin embargo,
La llama ardía
en su corazón atormentado,
Y por eso
estuvo privado de ese gesto de los dioses,
Que se llama
la absoluta serenidad”.
domingo, 9 de agosto de 2015
EL ESCRITOR MÁS EXTRAORDINARIO DE HISPANOAMÉRICA
JOSE MARÍA VARGAS VILA
(1860 - 1933)
Poeta, filósofo, historiador y panfletario
05 de noviembre de 2015
(1860 - 1933)
Poeta, filósofo, historiador y panfletario
05 de noviembre de 2015
Lo mínimo que podían
hacer sus detractores era criticarlo; no se equivocan quienes dicen: los críticos son los que mejor idea dan de
quién es Vargas Vila. Los críticos y sus lectores; las cifras dicen que más
de cincuenta millones de personas lo han leído; una cifra nada despreciable. Es
como un cantante que ha vendido cincuenta millones de copias.
Se me critica
por no decir lo que pienso; prefiero decirles cómo pensaba Vargas Vila; y
pienso que Vargas Vila, al lado de Juan Montalvo, el más grande ensayista de
nuestra lengua, es el más grande escritor de Hispanoamérica. Vargas Vila fue un
francés que nos habló en español; o como muy bien lo dijera uno de sus comentaristas:
pensaba en francés, escribía en español.
En la lengua
de Voltaire nada le fue adverso; las musas confabularon para hacer realidad su
sueño de Libertad; también su inspiración. Y fue el Panfletario por excelencia.
Esta, su Odisea Romántica, Barcelona-1927, es una
muestra magistral de su destreza como libelista. Superó en elocuencia las obras
de Tácito y Cicerón juntos.
“Mitad poema… mitad panfleto… es este libro…
Dos zonas habituales al vuelo de mi pensamiento…
El ala azul
Y
el ala roja…
Se tocan a veces, y forman un rosa pálido de Ensueños”.
Vargas Vila
El
crítico del modernismo, le llamó uno sus admiradores. En mi deber como
biógrafo, debo citar algunas de las obras en las que Vargas Vila reconstruye un
momento en la vida de algunos de los más afamados escritores del siglo XIX y
principios del XX. Son perfiles sicológico-literarios -algunos muy breves- que
dan cuenta de su extraordinaria e imponderable labor como ensayista. Sombra de águilas, En las cimas, A la hora
del crepúsculo, Prosas laudes y Ars verba, son algunos de los títulos en
los que se hace evidente la penetración sicológica y el olfato de quien puede
prescindir de su popularidad para reseñar obras de escritores llamados menores.
Vargas Vila fue un hombre que puso la
historia al servicio de la elocuencia; él mismo se erige como su mayor tribuno,
y dio a la palabra, tonalidades de acero. Si
Dios hablara, se diría que la Palabra de Dios se había hecho acero, y tomado la
forma de un puñal en las manos de Bruto, para hundirse en el corazón soberbio
de la Tiranía.
A un hombre elocuente nunca lo traicionan
sus argumentos; por eso Vargas Vila fue superior a sus maestros franceses. Montaigne,
Descartes, Pascal, Hello, D’Aurevilly, Bloy…; la lista es larga; en ella
abundan los pacifistas y hasta los llamados escritores católicos; son una
especie de conversos intelectuales, a los que su genio no les dio la medida de
su fe. Creyeron en sofismas, y el miedo fue para ellos su más grande certidumbre
después de Dios. Frente a ellos, Vargas Vila se erige como un hombre libre. “La Francia, no puede darme nada, ni
siquiera el óbolo de la gloria; llegaría tarde para eso; otros mundos y otros pueblos,
me lo han dado”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



